Y ahora, el “turismo de borrachera”

Ya hace unos años que tenemos noticias de esta  modalidad de turismo, en la que el consumo masivo de alcohol constituye el atrayente señuelo para miles de jóvenes ingleses, alemanes y de otras nacionalidades, que eligen pasar sus vacaciones en nuestro país.

Una situación más, en la que el actual estado de las cosas sigue construyendo un modelo de ocio basado en un hedonismo irracional, que sostenga los beneficios económicos que el sistema exige, sin profundizar en sus devastadores costes individuales y sociales a corto y largo plazo.

Y encontramos variopintos titulares en relación al desarrollo de estas modalidades vacacionales que ponen la piel de gallina: “Sexo oral a cambio de alcohol” en locales de Magaluf (Mallorca), donde se están popularizando los concursos de felaciones  premiados con consumiciones de alcohol. O el Saluofest, en Salou (Cataluña) donde se “compatibiliza” el deporte y el ocio nocturno; deportistas con resaca, ¿cómo lo hacen?.

Preocupa a los profesionales de las adicciones que tan irresponsablemente se abone el caldo de cultivo donde se gestan y desarrollan nuestros futuros “clientes”.

Que nuestra sociedad mantenga y promocione un sistema de valores que no respeta ni protege al individuo joven, tremendamente vulnerable en lo físico y en lo psíquico en este tipo de situaciones.

Que en nombre de la libertad y del capitalismo despiadado promueve situaciones de alto riesgo para la Salud Pública.

Porque se trata de grave problema de Salud Pública como han advertido nuestros compañeros en las últimas Jornadas de Socidrogalcohol celebradas en Abril de este año en Oviedo. Los estudios realizados arrojan datos alarmantes, como el hecho de que el 35% de los turistas jóvenes extranjeros reconocen emborracharse a diario durante sus vacaciones y el 4% participar en peleas y altercados.

Un grave problema de Salud Pública, que incluye no sólo las intoxicaciones etíliticas y el coma, si no el conjunto de desastrosas consecuencias derivadas de los importantes  trastornos de personalidad y conducta que se sufren bajo los efectos del alcohol: consumo combinado de otras sustancias psicoactivas, peleas, accidentes de tráfico, acosos sexuales y relaciones sin protección con  un constatado aumento de las enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.

Y lo peor, como apunta la FAD, es la consolidación de este modelo entre los jóvenes: el 80% identifica de forma sistemática ocio  con consumo de alcohol , la percepción del riesgo es escasa y la sensación de capacidad de control en estas situaciones está sobrevalorada.

Una realidad en la que la prevención se plantea francamente difícil.

David Cáceres

Director Médico de Fundación Hogar Renacer

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